
Año y medio después de su lanzamiento, Rainbow Six: Vegas tiene la
esperada continuación que su línea argumental clamaba a gritos.
Adéntrate en la ciudad de los casinos mientras controlas un grupo de
élite contra el crimen organizado. Tango a la vista.
El comando Rainbow regresa a la Ciudad del pecado para celebrar el
décimo aniversarios de la saga, con una segunda entrega que promete
nuevas mejoras gráficas, tecnológicas y nuevas posibilidades tácticas y
jugables, especialmente en su vertiente multijugador.
Ahora, tenemos entre manos un título que
satisfará, y lo decimos desde el principio, a todos aquellos que gusten
de los FPS de corte táctico, aunque también haya espacio para el
habitual avanzar y disparar o, si lo preferís, entrar y despejar, según
la terminología que usaría nuestro equipo de apoyo. Dicho esto, nos
ponemos en situación en la piel de Bishop, comandante, y hombre o
mujer, indistintamente y sólo en función de nuestra elección inicial.
Comenzaremos en los Pirineos, en una misión de rescate de rehenes que
nos servirá como toma de contacto para familiarizarnos con las
novedades del juego, o para conocer los controles en el caso de no ser
jugador de la primera parte. Las situaciones de esta introducción están
bastante controladas para que accedamos a las diversas opciones de
posicionamiento y ataque que podemos utilizar, además de introducir las
nuevas mecánicas, como la posibilidad de ejecutar un sprint mediante la
pulsación de un botón del mando de control.
Una vez superada la misión, de
duración moderada y sin grandes sorpresas, daremos un salto temporal de
cinco años que nos situará en pleno desierto de Nevada, en la ciudad
que da nombre al juego. Pese a ello, durante la aventura nos
embarcaremos en más misiones en los alrededores de la urbe que en el
propio casco urbano, aunque no faltarán las furiosas escaramuzas entre
los muros de los casinos, todo un derroche de luz, color y munición.
Nos reservamos los detalles de la trama, aunque queda dicho que el
desenlace deja mucho mejor sabor de boca que el de su antecesor.
Lider de un equipo
Una vez en marcha la campaña principal
ya accedemos a la primera de las sorpresas de Vegas 2, la posibilidad
de disfrutar de ella con un compañero, ya sea en la misma consola o por
Internet. Tanto en solitario como en compañía, entraremos en combate
apoyados por un par de soldados del escuadrón, a los que podremos dar
ordenes tal y como ya haciamos en el anterior título. El papel de
nuestros hombres es, si cabe, más crucial que entonces, ya que en esta
ocasión el nivel de dificultad es sustancialmente mayor. Incluso el
llamado modo casual, bautizando asi al nivel mas fácil, supone un buen
reto para nuestra capacidad de liderazgo y habilidad con las armas. Si
son dos los jugadores que comparten la aventura, solo el primero podrá
dar instrucciones a los personajes controlados por la IA, lo que crea
situaciones en las que el segundo jugador tan solo puede pararse a
observar.
Mas aún, puede que los personajes
ocasionalmente bloqueen al el paso del segundo jugador, provocando
momentos confusos y bastante peligrosos para llevar la misión a buen
término. Siguiendo en esta línea, los miembros de nuestro comando son
un arma de doble filo en muchas situaciones. Por momentos cumplen su
trabajo con eficiencia, eso si, siempre que los dirijamos
milimétricamente hacia lo que tienen que hacer, pero al fin y al cabo
demostrando la mejoría que ha sufrido la IA en ciertos aspectos
tácticos. En cambio, en otra gran cantidad de situaciones, nuestras
instrucciones les resultan vagas, y tienden a quedarse deambulando por
el escenario, exponiéndose innecesariamente al fuego enemigo y siendo
poco menos que un estorbo.
Intentar que
lancen una granada en un entorno cerrado es poco menos que un suicidio,
ya que más de una vez seremos testigos de la pantalla de fin de partida
gracias a la ineptitud de nuestros propios compañeros. Por ello, y
sabiéndolo, mejor no pedirles que lo hagan. Resulta un aspecto
frustrante, que muchas veces nos llevará a individualidades que no
suelen salir demasiado bien, por el componente eminentemente
cooperativo del título. Los entornos abiertos resultan los mejores
aliados para usar a nuestros compañeros, que en los mapas más
espaciosos tienden a comportarse bastante mejor, y ser una ayuda real y
totalmente válida para solventar las situaciones. Novedades con personalidad Quizá la mejor, y más remarcable novedad
del título es el sistema de progresión, que se extiende desde el
multijugador del primer Vegas para abarcar ahora todos los demás modos.
De esta forma, una vez creado un personaje, pasaremos a personalizarlo
ligeramente en cuanto a su apariencia física y los complementos de
ropa, que no tienen efecto alguno sobre el juego. Adicionalmente,
debemos configurar otros aspecto del personaje, desde la armadura y las
protecciones que lleva hasta el conjunto de armas al que podrá acceder
en cada misión. Estas elecciones no son menores e influirán en las
capacidades de nuestro soldado, reflejadas mediante las
correspondientes barras de nivel. Por ejemplo, las protecciones se
valorarán en función de su peso o del grado de cobertura que ofrecen,
mientras que para las armas se valorará su cadencia de tiro, su
precisión o su penetración de blindaje entre otros factores. Para
redondear este sistema, un extenso catálogo de objetos estará
disponible desde el principio, aunque podremos desbloquear muchos más
ascendiendo de rango mediante nuestro comportamiento en las misiones. Ahora, los personajes creados de esta
forma estarán compartidos por todos los modos de juego, y ganarán
experiencia en todos ellos. Así, es posible crear un avatar y llevarlo
a través de los múltiples capítulos de la trama adquiriendo veteranía y
ascendiendo en la escala de grados que el juego propone, desde soldado
raso a élite. Para subir en este escalafón, podremos ganar puntos de
experiencia adicionales con nuestro rendimiento en tres áreas; asalto,
tirador y combate de corto alcance. En función de las acciones que
ejecutemos durante los combates se nos otorgarán puntos en estas tres
disciplinas, que cuentan con veinte niveles cada una. Al pasar cada
nivel se desbloquearán objetos, accesorios y armas, que se añadirán al
catalogo inicial. A modo de ejemplo, ejecutar a un tirador enemigo
mediante nuestro rifle de precisión nos reportará puntos de disparo
lejano. Por otro lado, si utilizamos granadas para acabar con grupos de
enemigos, recibiremos puntos en la disciplina de asalto. Living Las Vegas Los mapas cuentan ahora con un mayor
grado de puntos interactivos, desde las ya habituales zonas para hacer
rappel a entradas a través de ventanas, salto de muros bajos, escaleras
o puertas. Nuestros compañeros responden bien si nos separamos de ellos
y hacemos uso de algun metodo de desplazamiento sin darles señal
alguna, por ejemplo, siguiéndonos si nos tiramos con la cuerda muro
abajo hasta irrumpir en una habitación. Las coberturas, constantes, son
indispensables para avanzar, si no queremos morir en cuestión de
segundos. En este sentido, el escenario está repleto de puntos en los
que parapetarse, aunque el grado de proteccion de cada una resulta
bastante confuso por la capacidad de atravesar ciertas superficies que
tienen las armas más potentes. También en este sentido, hemos visto
animaciones algo bruscas y un cierto popping al apoyarse los personajes
en las paredes, aunque no es más que un pequeño punto negro que no
distorsiona el buen trabajo de interacción entre el jugador y los
mapas. La aventura en su modo historia nos dará para unas ocho o nueve
horas, en función de nuestra pericia a los mandos y el nivel de
dificultad elegido. La rejugabilidad está asegurada gracias al sistema
de evolución del personaje, que nos incentiva a volver a algunas
situaciones para obtener puntos en las determinadas áreas de la
especialización, además de para desbloquear objetos. Por supuesto,
jugar en compañía es también un buen acicate para disfrutar y sacar lo
máximo del título, a pesar de que la pantalla dividida resulta bastante
incómoda para la visibilida de los dos participantes.