
Éstos, por lo general, son de una estética
oxidada y derruida, con miles de escombros, pintadas, y demás elementos
secundarios correspondientes. Las texturas y el modelado son más que
aceptables, y por lo general los elementos destructibles serán los
mínimos, tales como cristales y pequeñas tablas de madera. Los
personajes siguen un esquema de tal forma que en un principio, aquel
que controlemos tendrá una calidad sustancialmente mayor a diferencia
de los enemigos, sobre todo en lo que a rasgos faciales se refiere. Por
suerte, gracias a la perspectiva, colocada en tercera persona y sobre
el hombro, apenas lo notaremos.
Entre tanto título lleno de historias cada
vez más complejas y cinematográficas, entre tanta mecánica llena de
sigilo y estrategias previas de lo más elaboradas, muchas veces
recordamos con nostalgia los tiempos donde jugar se limitaba a
entretenerse repitiendo el mismo nivel una y otra vez hasta que, por
fin, conseguíamos nuestro ansiado objetivo y se nos dibujaba una enorme
cara de satisfacción. Pues precisamente eso debieron pensar los afamados chicos de Bizarre
Creations, autores de la mítica saga Project Gotham Racing, cuando se
pusieron manos a la obra con The Club. Desde su gestación ha sido
concebido como un proyecto directo, de jugabilidad clásica pero que
aproveche la tecnología actual para dar término a una experiencia
simple, pero adictiva. Así que, tomando como base dos géneros tan
dispares como son el shooter y la conducción, se ha producido una
mezcla explosiva, directa, y de lo más interesante. El título del juego proviene del nombre adoptado por una sociedad
secreta, formada por gente de poder y con ciertos gustos algo sádicos.
Así, a través de métodos poco ortodoxos irán reclutando a una serie de
personajes que, cuales gladiadores, tendrán que satisfacer las
exigencias de sus nuevos señores. Éstas, por supuesto, se resumirán a
recrear un festival de plomo y sangre cuanto más espectacular, mejor. No existirá apenas ningún dato que nos deje ver la personalidad de
estos ocho desafortunados. De hecho, todo se reduce a una pequeña
descripción en la pantalla de selección, al video de introducción y a
la pequeña recompensa cuando vamos completando el modo principal de
juego. En total se resumiría cada historia en veinte segundos, para que
veáis hasta qué punto se ha optado por la acción más directa. Aspecto Técnico
Pero sin duda, es con todos los elementos conjugados y en movimiento
donde se nota la calidad y el empeño en dejar un producto bien acabado:
un efecto blur -borroso- mientras corremos o apuntamos,
explosiones de lo más espectaculares, la cantidad de elementos que se
pueden ver en pantalla a la vez... la sensación de conjunto prima y le
hace brillar en el aspecto técnico sin necesidad de mayores filigranas. La música, en cambio, es más discreta. Más allá del tema del video
introductorio, apenas oiremos unos cuantos mientras el ruido
ensordecedor de las balas lo tapa completamente. Sonidos que, por
cierto, han sido tomados de multitud de fuentes reales para conocer
cómo suena la bala en cada superficie, y grabados posteriormente para
darle más sensación de realismo a la partida. Por otro lado, y aunque
no sea necesario en juegos de esta índole, nunca está de más comentar
que ha sido completamente localizado a nuestro idioma. Jugabilidad Se siguen además caminos muy cortos, aunque en ocasiones
laberínticos, y para poder mejorar tendremos que poco menos que
memorizar la posición de los enemigos y la configuración del terreno de
forma que hagamos combos cada vez más grandes. Pero si además, por
ejemplo, disparas a la cabeza, desde muy lejos o atravesando alguna
superficie sospechosa, el programa te lo indica y te regala una
bonificación para conseguir más puntos aún.
El Club ha adquirido ocho
escenarios de entre los lugares más inesperados para realizar sus
masacres. Entre ellas se encuentra un caserío, una fundición, una
prisión y hasta la bella ciudad de Venecia ha caído bajo sus garras. De
esta forma recorreremos distintas zonas de cada uno de ellos según el
modo de juego que se nos presente.
Nuestro objetivo, como decíamos
antes, es ir de un punto a otro matando lo máximo que nos sea posible.
Para ello, conforme vayamos haciéndolo se nos llenará una barra de
combo, cuya función será multiplicar nuestra cantidad por el número de
personas que hayamos matado sin que el combo se gaste. Hacer
combinaciones entre combos y ataques especiales mientras que a la vez
conservamos la mayor parte de nuestra vida es fundamental para llegar a
buen puerto.
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